miércoles, 23 de abril de 2008

Soliloquio

Miradas esquivas. Las pupilas dilatadas por la oscuridad. Los ojos distantes, inyectados, cubiertos por una telaraña rojiza, sin pestañar.
Espasmos de luz.
Pasos que vienen y desaparecen. Ruidos, golpes, el crujir de bolsas; sonidos que no logran despabilar el sopor de esta sordera. Rechinar de algún mueble.
Quietud espectante del ser inanimado.
Eterna espera desapercibida.
El reflejo y la sombra proyectada son caprichosos, y se empeñan, cada día, en señalar mi presencia y, ensañados, atestiguan mi existencia.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Anestesiados-Pastoral

Sintiendo la ciudad
acelerada
constante en la presión
al respirar.
Limitarse a existir
hipnotizados
parece definir
la condición.
Cuál fue nuestro error
ver la luna nos enloqueció,
cuál fue nuestro error.
Frenético vivir
donde no hay pausa
detrás de un antifaz
que cubre el alma.
Con caras serias van
como fantasmas
con desconfianza
miran a su alrededor.

LuLa dijo...

Es sorprendente la habilidad que tenés para dar siempre en la tecla.
Certera.
No tengo que agregar nada más.
GRACIAS NENA!

pvc dijo...

Muchas gracias a voce por tanta magia.
La madriguera es la carucita (el fogón del pueblo) que ya no existe en los hogares humildes, jajaja.
Te acordas de la carucita? Preguntale a tu nono que seguro se acuerda.
Besugones del sur

pvc dijo...

estoy tratando de dejar el anonimato, jajaja.

churdano dijo...

perdon....

pvc dijo...

jajaja....